Presentación del Mural (Curso 1996-97)
Con motivo del acto de fin de curso 1996-97, presenté el mural que durante dos años había ido tomando forma con la ayuda de compañeros y alumnos del club de pintura. La idea nació con el apoyo del alcalde Julio Sacristán y de nuestro director Ramón Montoliu, y se convirtió en un proyecto colectivo lleno de entusiasmo, aprendizaje y convivencia.
El mural, de más de 46 m², combina la vinculación marinera del Centro con uno de los símbolos más entrañables del municipio: el Puente Romano del Burgo. En torno a él vuelan las gaviotas argénteas, sedentarias por naturaleza, que simbolizan a nuestros alumnos: libres para volar, pero siempre con la posibilidad del regreso.
La gran barca, dedicada a mi mujer Loli, representa el apoyo y la paciencia que acompañan toda creación.
A los estudiantes que se despedían les hablé del puente como metáfora de la vida: un camino de ida y vuelta. La verdadera madurez —recordando a Enrique Rojas y a Antonio Machado— consiste en reconciliarse con el pasado y seguir caminando, sin estar nunca del todo satisfechos ni de la obra ni del hombre que la crea.
